hacia un punto de inflexión
Los alumnos consultados piensan que se han cumplido los objetivos marcados hasta ahora y que comienza una nueva fase que será más práctica y más productiva. Éstos tendrán que asumir más responsabilidades y el desarrollo de las clases dependerá de la iniciativa personal y la motivación de cada uno. Algunos alumnos consideran necesario seguir relizando la aproximación teórica que se ha llevado a cabo hasta ahora y piensan que no se ha profundizado o insistido lo suficiente en algunas cosas, por lo que ciertos conocimientos de base no han sido suficientemente asimilados. Otros no se sienten capaces de emprender proyectos por sí mismos y tienen problemas a la hora de organizar el caos de nuevos conocimientos adquiridos.
Los participantes opinan que el trabajo en equipo, que será más intenso más partir de ahora, amenizará las clases y contribuirá a un mayor aprendizaje, además de homogeneizar los niveles del grupo. Enfrentarse con problemas reales surgidos en el desarrollo de los proyectos llevará necesariamente a la puesta en práctica de las herramientas adquiridas hasta ahora para encontrar soluciones. Todos consideran esta nueva perspectiva como parte de un proceso natural y la evalúan positivamente. Sin embargo, algunos alumnos ven con preocupación la coexistencia de varios proyectos, ya que es difícil coordinar las tareas y establecer un orden de prioridades.
El profesor espera que los nuevos ejercicios prácticos sirvan a los alumnos para darse cuenta del avance realizado y de las posibilidades que ofrecen los instrumentos de trabajo con los que se cuenta. El monitor insta de esta manera a los alumnos a aprovechar el tiempo del que se dispone y a explotar la oportunidades de aprender que ofrecen las clases.
Las clases exigirán un mayor esfuerzo y dedicación ya que, además de seguir con el programa, se deberá trabajar en los proyectos de creación, cuyas directrices se estan estableciendo en estos momentos.
